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martes, 8 de agosto de 2017

Empleados del matadero municipal reacondicionaron la ermita de “El Atajo”

Realizaron trabajos de limpieza, pintura y reacondicionamiento general de humilladero que se levanta en El Atajo, donde ocurrió un hecho prodigioso hacia 1748.


Por iniciativa del Intendente interino Salvador Lugo, los empleados del matadero municipal, que se encuentra próximo a lugar, realizaron la limpieza, pintura y reacondicionamiento general de humilladero neocolonial de El Atajo y el espacio circundante.

Periódicamente los mismos trabajadores, una vez terminada su jornada, se dirigen hacia allí para el mantenimiento y limpieza del lugar.

El Atajo salvador
Itatí se distinguió como avanzada de la civilización. Corrientes vivía más tranquilo cuando Itatí gozaba de poderío. Era como un centinela, un alcázar, que impedía el atropello de los naturales salvajes a la ciudad de Vera. Pero Itatí era también abastecedor de la población ciudadana con sus sembradíos de trigo y maíz. Itatí alimentaba a Corrientes con sus graneros y sus vaquerías. De aquí la natural codicia de las tribus de los alrededores del sur como del norte.

En el siglo XVIII, hacia 1748, corrió el inminente peligro de ser arrasada e incendiada por una verdadera avalancha de indios no reducidos o alzados que se acercaron desde el sur por lo que ahora es Ramada Paso a galope tendido para caer sobre el pueblo. A escape de sus corceles el capataz y sus peones de San Isidro llegan con la noticia a la población. Se intenta una defensa a todo correr por los pobladores armados, pero la mayoría de mujeres, ancianos y niños acuden afligidos al templo a implorar a su Madre el remedio y la fuerza para contrarrestar una segura muerte, de exterminio total.

Seguro de su triunfo y gustando del pillaje atropellan en desordenada carga apenas a una legua del pueblo. Pero interviene la providencia de la bendita Madre. Se abre un cauce profundo y torrentoso entre el Yaguarí y San José que impide a la caballería avanzar. Es el Atajo salvador. Retrocede la indiada y se dispersa. Itatí está a salvo.

El foso del Atajo conserva su sentido histórico en las prácticas populares; los peregrinos que llegan a Itatí ingresando por Ramada Paso, cruzan el puente del Atajo, realizando así su último esfuerzo de marcha hacia el Santuario.