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sábado, 25 de julio de 2015

DOMINGO 26 DE JULIO: DÍA DE SANTA ANA Y SAN JOAQUÍN

La Iglesia celebra a los abuelos de Jesús: San Joaquín y Santa Ana.


Cada 26 de julio se celebra en la Iglesia Católica la fiesta de los padres de la Santísima Virgen María y abuelos de Jesús, San Joaquín y Santa Ana. Ambos santos llamados patronos de los abuelos, fueron personas de profunda fe y confianza en su Creador, encargados de educar en el camino de la fe a su hija María, alimentando en ella el amor hacia Dios y preparándola para su misión.

El Sumo Pontífice emérito Benedicto XVI, un día como hoy en 2009, resaltó -a través de las figuras de San Joaquín y Santa Ana-, la importancia del rol educativo de los abuelos, que en la familia “son depositarios y con frecuencia testimonio de los valores fundamentales de la vida”.

En el 2013 cuando el Papa Francisco se encontraba en Río de Janeiro (Brasil) por la Jornada Mundial de la Juventud Río 2013, y coincidiendo su estadía con esta fecha, destacó que “los santos Joaquín y Ana forman parte de esa larga cadena que ha transmitido el amor de Dios, en el calor de la familia, hasta María que acogió en su seno al Hijo de Dios y lo dio al mundo, nos los ha dado a nosotros. ¡Qué precioso es el valor de la familia, como lugar privilegiado para transmitir la fe!”.

Ana significa "Gracia", y Joaquín significa "Preparación del Señor", ambos en hebreo. El culto aparece para Santa Ana en el siglo VI, mientras que para San Joaquín un poco más tarde.

La devoción a los abuelos de Jesús es una prolongación natural al cariño y veneración que los cristianos demostraron siempre a la Madre de Dios. Como abuelos de Jesucristo, nuestro hermano según la carne, Ana y Joaquín son también nuestros abuelos y nos aman a nosotros sus nietos. Nos aman mucho porque su nieto Jesús murió por nuestra salvación y María, su hija, fue proclamada Madre nuestra bajo la Cruz.

Grandes tuvieron que ser aquellos dos corazones, cuando el Señor los escogió para una obra tan admirable. Jamás podremos medir la altura, la profundidad, la amplitud de esa grandeza. Ana, gracia y madre de la gracia; Joaquín, preparación del Señor, predestinados para hacer brotar en la tierra una fuente inagotable de alegría y de salud, merecen de nosotros la ofrenda del amor profundo y de la más tierna gratitud. 

Nos aman de verdad en atención a las dos Personas que ellos amaron más en esta vida: a Jesús y a María. Si su amor es tan grande, la intercesión de Santa Ana y San Joaquín no será menos. Debemos, por tanto, acudir a ellos con tal confianza en nuestras necesidades. No hay la menor duda de que esto agrada a Jesús y a María, quienes los amaron profundamente. San Juan Damasceno dijo sobre ellos: "Joaquín y Ana, ¡feliz pareja! la creación entera os es deudora; por vosotros ofreció ella al Creador el don más excelente entre todos los dones: una madre venerable, la única digna de Aquel que la creó".

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