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lunes, 17 de mayo de 2010

EL 16 DE JUNIO SERÁ LA CLAUSURA DEL AÑO SACERDOTAL EN ITATÍ

En un mes se realizará la clausura del Año Sacerdotal que la Iglesia en todo el mundo viene celebrando con ocasión de recordarse, el 16 de junio del año pasado, el 150º aniversario de la muerte de San Juan María Vianney, a quien el Papa Benedicto XVI nombró patrono de todos los sacerdotes.

Por ese motivo el Arzobispo de Corrientes, monseñor Andrés Stanovnik, dirigió una nota a los sacerdotes, párrocos y vicarios, a los diáconos permanentes, consagrados y laicos en la que solicita que se rece especialmente en esa fecha por una “profunda renovación interior de toda la Iglesia”, especialmente para los sacerdotes.

Asimismo, los invita a participar del encuentro que se realizará los días 15 y 16 de junio en Itatí, donde la arquidiócesis celebrará la clausura del Año Sacerdotal.

En la carta, el prelado menciona el Encuentro Internacional de Sacerdotes que se realizará a mediados de junio en Roma y que culminará con un encuentro con el Santo Padre. Al no poder participar de esos actos, principalmente “por razones económicas”, monseñor Stanovnik recomienda a sus sacerdotes ofrecer a Dios este sacrificio y suplicarle que todo lo que se realice durante esos días junto a la Sede de Pedro, “sirva para una profunda renovación interior de toda la Iglesia, especialmente para todos nosotros, sacerdotes de Cristo”.

No obstante, expresa su deseo de unirse “espiritualmente al Santo Padre y a tantos sacerdotes que van a estar con él”, y adelanta que lo harán los días 15 y 16 de junio junto al Santuario de Nuestra Señora de Itatí, “prolongando el jubileo sacerdotal que hemos celebrado allí con ocasión del Centenario”.

“Unirnos gozosamente a la clausura del Año Sacerdotal será una ocasión para compartir nuestra amistad sacerdotal y renovar interiormente nuestra vida y ministerio bajo la tierna mirada de María de Itatí”, subraya.

Por último, el pastor correntino pide a los fieles laicos que “con un triduo de preparación a nuestro encuentro, nos acompañen con su oración, suplicando a Dios para que, con su gracia, seamos buenos y santos sacerdotes”. También les pide que “comprendan la ausencia del sacerdote durante esos dos días y animen a sus párrocos y vicarios a participar en ese encuentro”.

Fuente: AICA

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