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sábado, 11 de enero de 2014

FIESTA DEL BAUTISMO DEL SEÑOR

En este domingo la liturgia se detiene a meditar sobre el Bautismo de Jesús del cual hablan Mateo, Marcos y Lucas, casi al principio de su Evangelio.


Los tres Evangelistas coinciden en que se escuchó la voz del Padre "este es mi Hijo muy amado".

Con esta festividad donde todos renovamos las promesas bautismales, y somos rociados con agua bendita, culmina el llamado Tiempo de Navidad.

Bien, debemos pensar que el día de nuestro bautismo, en el cual fuimos incorporados a la gran familia Cristiana y miembros activos del Cuerpo de Jesús, también el Padre ha hecho escuchar la misma voz "este es el muy amado".

Realmente somos amados por Dios, pertenecemos a Él, sin duda alguna, y Él se da a conocer por medio de nuestro buen testimonio a los hombres.

Dice el Apóstol San Pablo en Rom. 8,26 “El mismo Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad", pero antes Rom. 7,9 "Pero ustedes no están animados por la carne sino por el espíritu, dado que el Espíritu de Dios habita en Ustedes". “Y el que sondea los corazones conoce el deseo del Espíritu y sabe que su intercesión en favor de los santos (bautizados) está de acuerdo con la voluntad divina”. La primera carta de San Juan, reitera “El que dice amo a Dios, y no ama a su hermano, es en mentiroso. El que ama a Dios debe amar también a su hermano".

El pecado, es una ofensa a la creación entera, al hombre imagen de Dios y por esto es pecado contra Dios, fijémonos que la falta más grande que cometemos los cristianos, es esta. El gran pedido de Jesús. Faltan 355 días para concluir el año, es decir tenemos todo este tiempo del 2014 para recorrer nuestra vida y sus actitudes.

Basta de críticas, de enojos, de ocuparnos mal de los demás, busquemos lo positivo, así como Dios mira lo positivo de nuestra vida, no seamos repetidores de faltas, convirtamos la vida, y convertir no es otra cosa que eliminar faltas ya demasiadas reiteradas.

Demos testimonio de Cristo Jesús, nos seamos con el testimonio malo “los primeros perseguidores del Señor”.

Por favor trabajemos a lo largo del año para llegar a su fin dando gracias, porque hemos eliminados al menos dos pecados, esto será el signo de ser bautizados, de que escuchemos la Palabra y nos aprovechó la Eucaristía.

En el mundo entero entre parroquias y capillas, hay varios miles, si todas fueran destruidas, creo que a Dios no le importaría, pero cuando un cuerpo hecho a su Imagen y más aún consagrado por el Bautismo, se mancha con el pecado, pienso que esto si lastima mucho al buen Dios.

Recordemos las palabras de San Pablo "Ustedes son el templo donde vive el Espíritu Santo", no destruyamos ese sagrario que es nuestro cuerpo.

(Colaboración P. José Quintana Peña)

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